martes, 6 de marzo de 2007

Goodbye Ruby Tuesday

- ¿Qué te pasa?

- Nada

- ¿Segura?

- Sí, no te preocupes.

El mecanismo femenino funciona así, cual piedra en el zapato. Si llegase alguien a quitárnoslo para dejar caer la piedrecilla, no somos capaces de hacerle saber que ésta está pegada y no saldrá a menos que haga algo más que dar vuelta el calzado. Dejando pasar días, con cara larga, un ánimo de las mil meretrices y cojeando, esperamos que la situación se vuelva a repetir, cosa que no suele suceder, puesto que el modo de tratar del género masculino es completamente inverso. Mágicamente aparece un sujeto desconocido que seguramente no volverás a ver y pareciera que las palabras salen solas. Sabes perfectamente que no está interesado, que reacciona por corresponder, pero eso no importa; quieres sacar eso que tanto te molesta para que deje de aparecer en sueños. Es así como sin cuestionar dicho actuar, te quitas el zapato, sacas la piedra y se la entregas.

El chico soporta-piedras de hoy lo encontré en el camino. Seis cuadras y supo todo mi presente, se bajó del auto conociendo mi nombre completo y despidiéndose de beso. Ni siquiera recuerdo si lo miré a los ojos. En un comienzo pensé que era menor (por eso lo subí a mi auto), ahora tengo la duda y quedaré con ella por siempre. Lo único de lo que si estoy segura es que llegará a su casa a bajar Bossa n’ Stones. ¿No será como muy involucrado en mi vida?

Hablando de eso, sí, lo sé… ya vendrá