lunes, 10 de septiembre de 2007

Capítulo 1

Con un suave beso que casi sólo rozó sus labios se despidió y sin mirar atrás a su casa nuevamente entró. Al verlo sentado en una de las sillas que adornaban su comedor, recordó que alguien más la esperaba allí dentro. Haciendo uso de esa mágica capacidad que poseen las mujeres de fingir hasta el más mínimo detalle y haciendo caso omiso al tiempo que había demorado en esa furtiva salida, inventó una excusa; quien había tocado su puerta no era más que un vendedor.

- Se hizo tarde ya – comentó al aire luego de un gran bostezo, y con una mueca lo más parecida a una sonrisa le dijo adiós a la, en ese momento, indeseada presencia. Esperó que cerrara la puerta de salida tras de si y sin poder contenerse un segundo más, estalló en llanto.

Tirada en el sillón de su sala recordó las sabias palabras de su amigo: “no puedes vivir pensando que te engañarán, así no se puede, no se logra nada”.

- No me importa perderte, pues sé que con el tiempo volverías – dijo en voz alta en un intento que mezclaba la intención de hablarle a su hombre imaginario y la de auto convencerse.


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Pequeño extracto de un libro a escribir. Shh, secreto... a voces, pero secreto.

sábado, 1 de septiembre de 2007

¡Qué viejo!

Esperaba con ansias el momento de tener un claro orden y selección de cual pensamiento ha pasado, para así darle algún sentido a mi aparición. Mala idea; cada día algo nuevo gana fascinación, haciendo por ende de esta misión algo prácticamente imposible.

Sucede así, la complicación se asemeja a una tormenta en un dedal con sidra y no puedo evitarlo. Mis procesos de introspección y de análisis son de mayor profundidad que en lo ajeno, sospecho incluso que esa es la razón de la exteriorización sin escucha activa; tan simple como que mi cabeza no banca a solas tal caos.

Y bueh, finalmente ni con ayuda extrínseca de temas en sinfonía, alteraciones fisiológicas sentimentales, relaciones egoístas ni sesiones voladoras he conseguido darle el sentido que buscaba.

La aparición ha llegado a su fin y no con el desenlace deseado.

Hasta una próxima.