Con un suave beso que casi sólo rozó sus labios se despidió y sin mirar atrás a su casa nuevamente entró. Al verlo sentado en una de las sillas que adornaban su comedor, recordó que alguien más la esperaba allí dentro. Haciendo uso de esa mágica capacidad que poseen las mujeres de fingir hasta el más mínimo detalle y haciendo caso omiso al tiempo que había demorado en esa furtiva salida, inventó una excusa; quien había tocado su puerta no era más que un vendedor.
- Se hizo tarde ya – comentó al aire luego de un gran bostezo, y con una mueca lo más parecida a una sonrisa le dijo adiós a la, en ese momento, indeseada presencia. Esperó que cerrara la puerta de salida tras de si y sin poder contenerse un segundo más, estalló en llanto.
Tirada en el sillón de su sala recordó las sabias palabras de su amigo: “no puedes vivir pensando que te engañarán, así no se puede, no se logra nada”.
- No me importa perderte, pues sé que con el tiempo volverías – dijo en voz alta en un intento que mezclaba la intención de hablarle a su hombre imaginario y la de auto convencerse.
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Pequeño extracto de un libro a escribir. Shh, secreto... a voces, pero secreto.
1 comentarios:
“no puedes vivir pensando que te engañarán, así no se puede, no se logra nada”.
me recordo a una conversacion k tuve hoy cn un amigo, que tiene un serio problema cn el abandono.. y cn el k lo cagaran.. llevo años de pelea cn eso..
y yo ?.. umm creo k esta casi casi superado ese tema.. aun hay una cierta inseguridad y miedo del que escribi.
te ka eme
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